Contenido mejorado: Jacob Coxon, la Casandra de esta historia, sorprendió la semana pasada al anunciar su renuncia a Anthropic, advirtiendo sobre los peligros de la inteligencia artificial y alertando que "podría matarnos a todos antes de que acabe la década". Su dramática salida del trabajo no pasó desapercibida, y los líderes de las empresas líderes del sector llamaron a desacelerar la carrera tecnológica para no perder el control. Los medios comenzaron a hablar de escenarios apocalípticos, como desinformación masiva, reemplazo de empleos y la aparición de IAs rebeldes. Mientras tanto, el interés de millones de personas se centró en ChatGPT con la pregunta ardiente: "¿Cómo me vería en los años ochenta?".
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